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Las dietas milagro para la formación

Algunos Directivos esperan de la formación algo parecido a los resultados de las famosas dietas milagro. Sin esfuerzo, sin largas sesiones de gimnasio, comiendo lo que queramos conseguimos la figura ideal en dos semanas….Quiero un curso que sin tener muy claro porqué lo necesito, sin molestar a los mandos en una aburrida toma de datos, y sin relacionar los contenidos de la formación con otros sistemas de gestión (objetivos, resultados, indicadores). Convierta a esta personas con exceso de peso (de sus egos) en las “sílfides” de la venta y la relación con el cliente. Ah, en dos semanas.

El caso es al final se venden estas dietas, avaladas por miles de casos, contados en primera persona, y la empresa decide someterse a la dieta. En algunos casos se consigue adelgazar, quieras o no, pasar hambre siempre adelgaza. Se consigue, aparentemente, el efecto deseado y volvemos a ponernos con cierta dificultad los pantalones de una talla menor. Los comerciales preguntan a los clientes sobre posibles oportunidades de venta cruzada y se plantean reuniones los lunes por la mañana con el equipo. Pero tras un corto periodo de tiempo, dejamos de tomar el componente de nuestro plan de adelgazamiento y se produce el famoso “efecto rebote”.

No sólo recuperamos los kilos que perdimos, sino que acabas con mayor peso del que tenías. Ganas nuevas rutinas perniciosas que cuesta el mismo trabajo o más el volver a ponerlas en su sitio. Las reuniones de los lunes se convierten un ejercicio de búsqueda de culpables. Un remordimiento nos invade: “vaya esfuerzo para nada”.

La revista Training and Devolpment publicó un artículo interesante titulado “porqué (la mayoría) de la formación es inútil..” de David H. Maister. En él, desde la experiencia como formador y consultor del autor se detallan algunas ideas interesantes:

  1. Si la formación fuese totalmente opcional y sólo se pudiera recibir en un pequeño pueblo aislado, sin luz ni agua, al que sólo se puede llegar montado en una mula. Sí aún así, la gente acudiera, porque tiene el pleno convencimiento de que lo que traerá de vuelta es vital para su futuro, es entonces cuando podemos decir que la persona está preparada para la formación. Cualquier cosa menos que esto, es que estamos dando la formación demasiado pronto.
  2.  La formación es una pérdida del tiempo y de dinero si lo que se enseña nunca se pone en práctica. Formar sobre nuevas áreas y habilidades para después, volver a sus trabajos originales – donde poco de lo que fue enseñado se consigue poner en práctica es un esfuerzo inútil. La formación, según David, se debe programar solamente en los asuntos que se pueden aplicar inmediatamente – no en los días, las semanas, los meses, o los años posteriores a la formación. Debemos preguntarnos qué comportamientos de los directivos tienen que cambiar para convencer a los empleados que las nuevas habilidades que queremos enseñarles son realmente necesarias, no sólo deseables. La formación tiene efectividad cuando se trabaja comportamientos orientados a la acción y la resolución de problemas concretos de los grupos de trabajo, de forma que se pueda discutir inmediatamente cómo integrar las ideas de la formación en el día a día.

En definitiva adelgazar es exige más esfuerzo y concienciación de lo que parece, si queremos conseguir resultados. Hay que combinar la dieta, con el ejercicio, y con buenas dosis de voluntad para cambiar hábitos, pero al final compensa. Ya que hacemos el esfuerzo de hacer Formación hagámosla de forma que realmente marque la diferencia

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