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Management populista

En los últimos años se está viviendo una corriente de populismo en el ámbito político a nivel mundial. Es la primera vez en la historia reciente que se vive una situación como ésta en Estados Unidos y la Unión Europea, con un alcance profundo y con el riesgo de traspasar las estructuras más superficiales del entramado social y económico[1]

La empresa no está a salvo de esta corriente. Aunque los acercamientos al populismo en la empresa son mucho más sutiles, pueden afectar desde el director general a determinados directivos, o departamentos enteros o en el ámbito de los sindicatos. Pero ¿cómo funciona el Management populista?

El famoso video viral de América TV[2] explica muy bien, en menos de 5 minutos, qué es y cómo funciona el Populismo. Vamos a seguirlo para comprobar cómo sus reglas son perfectamente adaptables a la gestión que se da en algunas empresas.

Para hacer crecer el populismo primero hay que tomar una parte de la población y hacerla culpable: son el anti-pueblo y está tanto en el país como fuera de él. En el caso de la empresa el antipueblo puede ser el departamento tal o cual, o el directivo “que está hundiendo la empresa”, o los que abandonaron el barco a la primera de cambio… el caso es que siempre hay un culpable, además de la competencia.

El segundo paso generar odio entre el pueblo y el antipueblo. En la política sólo hay que leer los tweet de Trump o escuchar algunas intervenciones de políticos en el parlamento de España. En la empresas es muy sencillo ya que hay muchos medios y momentos para hacerlo. Uno muy utilizado es el concepto de “alineamiento”[3]. Los que están alineados con mi gestión son los que hacen lo que digo, los que piensan diferente son lo que hay que alinear.

El tercer paso es que el pueblo (o dicho de otra forma, ese grupo determinado de directivos de la empresa que se atribuye esa prerrogativa) son el cúmulo de todas las virtudes (honrados, desinteresados, con visión y liderazgo) y por tanto en su nombre se le perdona todas las acciones que puedan llevar a cabo.

Al final todos sabemos como acaba el populismo: aumento de los impuestos y la deuda pública, que se come el ahorro colapsando la economía. Igual puede pasar en una empresa cuando al final esa falta concepción liderazgo acaba con una gestión reduccionistas. “Si aquí hay miseria, miseria para todos”, decía un pescador en Cádiz. Y desafortunadamente, esa es la igualdad tan deseada por los populistas, la igualación a la baja también puede pasar en la empresa.

El populismo en la política da soluciones aparentemente simples a problemas muy complejos, y sobre todo empodera a muchos individuos al acentuar el resentimiento, la envidia, la división y el enfrentamiento.

En la empresa corremos este riesgo también, especialmente si al frente de la empresa hay líderes que, muchas veces sin darse cuenta, no tienen claro su modelo de liderazgo.

La receta contra el populismo dicen que es decir la verdad[4]…Creo que en la empresa es fomentar la diversidad, la colaboración y la integración con un liderazgo abierto y transparente, especialmente si está apoyado por la comunicación digital.

[1] Ver artículo completo de Carlos Lanzón en http://scl.io/KdSkeoQ9#gs.w6EcqkU

[2] https://www.youtube.com/watch?v=lWb6b9OI1T8

[3] https://fbusiness.wordpress.com/2007/12/23/la-estrategia-de-alineamiento-para-crear-organizaciones-agiles/

[4] http://www.cope.es/detalle/Linea-Editorial-madrugada-Receta-francesa-contra-el-populismo-decir-la-verdad.html

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